ROBIN HOOD: Un héroe atemporal regresa

Este 29 de noviembre llegó a los cines la nueva película de ROBIN HOOD, la vigésimo primera versión del iconico personaje, ya que a través de los años ha tenido múltiples apariciones en el cine y la televisión, entre las más recordadas el Hood de Kevin Reynolds interpretado por Kevin Costner de 1991 y el Hood de Ridley Scott interpretado por Russel Crowe en 2010. Ahora es el turno de un joven e impetuoso Taron Egerton (Kingsman: the Secret Service).


Esta nueva entrega del arquero legendario se nos presenta a Robin de Locksley (Taron Egerton) un joven noble que es enviado a las Cruzadas europeas por Tierra Santa, allí presta servicio cuatro años y cuando es enviado de regreso a casa ha perdido todo lo que tenía su casa, su vida, su amada Marian (Eve Hewson) por lo cual entra en desesperación. Pero luego es rescatado por el misterioso John, (Jamie Foxx) un antiguo rival que decide entrenar a Robin en el arte de la arqueria para convertirlo así en el arma capaz de derrocar el tiránico gobierno del Sheriff de Nottingham (Ben Mendelsohn).

Lo primero a mencionar de esta película es la preocupación del director Otto Bathurst por adaptar la historia de Robin Hood a nuestra época, en años anteriores vimos versiones del personaje que si bien encajaban más a nivel histórico resultaban un tanto densas para el gran público. En esta versión explosiva y exótica del personaje hay lugar para la atemporalidad, pues más allá de recrear la era medieval lo que esta aventura ofrece es una confrontación entre los débiles y los poderosos, una revolución en la que los jóvenes se arman y defienden las libertades. Una premisa más que pertinente.


La película es ligera, atrevida, emocionante con secuencias de acción alucinantes y en general una cinematografía bien lograda, que nos da por momentos un panorama rico en detalles del paisaje y en otros acercamientos llenos de movimiento dándonos así la sensación de inmersión. Otros detalles como la música y la fotografía también funcionan con pertinencia envolviéndonos en esta onda de aventura y desfachatez que rodea la historia.

El guión se toma bastantes libertades respecto a lo ya conocido del personaje de Robin Hood, esto puede ser muy malo para los fans acerrimos del personaje pero para otros puede ser refrescante e interesante, teniendo en cuenta que es un giro en el camino del personaje que si bien es un guerrero experto también tiene defectos y virtudes, mucho por crecer y sobre todo mucho por hacer. Esta película resulta siendo apenas una introducción a la leyenda por lo cual deja huecos argumentales con potencial para posibles secuelas (algo impensable hasta ahora).


El cast funciona en su mayoría, Egerton sigue demostrando el por qué de su popularidad con un Robin Hood irreverente pero también con convicciones lo que fácilmente genera empatía; Ben Mendelsohn ofrece un villano imponente con desarrollo aunque un tanto sobreactuado. El elocuente Jamie Foxx también se luce como un noble pero feroz maestro para Robin, un Little John con una presencia enorme en la pantalla.

Por otro lado Eve Hewson como Marian y en especial Jamie Dornan como Will Scarlett se sienten un tanto desabridos, inexpresivos en gran parte de sus escenas y con una relación "amorosa" intragable, pues resulta ser más una excusa para crear un triangulo amoroso (típico de película para adolescentes) que una subtrama trascendental para la historia de Robin y ahí vienen los problemas.


En la película rondan la mescolanza de géneros, las subtramas tontas o sin desarrollar y argumentos copiados de otras historias algo que no nos permite digerir la película como algo tan original como se pinta, pues tenemos elementos clichés con diálogos innecesariamente trascendentales tipo Batman de Nolan, la cámara confusa de una película de Transformers y un final apresurado y rebuscado que en vez de generar emoción por posibles historias genera confusión.

Finalmente, podemos decir que la necesidad de generar nuevas franquicias al parecer esta incluyendo tomar personajes icono y repensarse su mundo arriesgando a pasar de blasfemias. La nueva ROBIN HOOD no es tampoco un engendro horrible más si es una versión más ligera del personaje con todos los elementos de una producción "palomitera" grandes nombres en sus filas y la promesa de que las secuelas podrán ser más grandes. Pero quizás hubiese sido mejor valorada si no se hubiera preocupado por lo que podría ser sino por lo que debió ser...algo épico.

OMAR ALVARADO

Crispetero de profesión. Perfil en construcción.

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