COLETTE: la mano que escribe es dueña de la historia

El 25 de octubre arribó a los cines colombianos la película Colette: Liberación y Deseo el ambicioso proyecto del director Wash Westmorland. Este drama histórico retrata la vida de la autora Gabrielle Collete, una figura icono para la literatura francesa de finales del siglo XIX, que marcó con su estilo y personalidad rebelde el panorama artístico de la París de la Belle Epoque.


El proyecto de Collette se gestó durante años en infinidad de guiones y atravesó un periodo de crisis con la muerte del colega de Westmorland el cineasta y guionista Richard Glatzer (fallecido en 2015). Sin embargo, la película salió adelante y se ha materializado en una historia conmovedora e igualmente transgresora. 

La trama nos presenta a una joven Gabrielle Colette que reside en la campiña francesa y es conquistada por un egocéntrico y carismático hombre de letras catorce años mayor que ella, el empresario Henry Gauthier-Villars conocido con el nombre de soltero, ‘Willy’. Bajo la batuta de su marido Colette se introduce en el mundo artístico de París y despierta su espíritu creativo. Escribiendo como autor fantasma ella le entrega a 'Willy' su éxito literario Claudine, una reveladora novela sobre una inocente chica de campo, que en poco tiempo los convierte en verdaderas celebridades. Sin embargo, los secretos e las infidelidades de Willy y la liberación sexual de Colette llevan a esta última a descubrir su verdadera fuerza y los choques con su marido opresor son inevitables. 


En una época en la que los roles de hombres y mujeres en la sociedad sufrieron un gran cambio, la impresionante literata francesa se opuso a la dominación masculina y dicto sus propias reglas al relacionarse con otras mujeres, no sin antes librar una batalla para recuperar su patrimonio y su libertad.

Lo primero a destacar del film es su pertinencia, pues en una época en la que movimientos sociales como el #MeToo han impulsado a que las mujeres y sus historias se reconozcan en la industria, la vida de Colette resulta un relato necesario para recordarle al público la difícil lucha que se libró en el pasado, para alcanzar si quiera la libre expresión de la sexualidad. Afortunadamente Westmorland no cae en clichés y deja que la historia de la artista se debele sola y ofrezca al publico matices, pues si bien ella logró cosas importantes también vivió convencida mucho tiempo de que hacerse a un lado y vivir para celebrar los triunfos de su esposo era el modo correcto de existir en la sociedad.

Respecto a lo anterior, una inmensa Keira Knightley da vida a la Colette juvenil y su estupenda interpretación permite evidenciar la transición antes mencionada, pues pasamos de ver a una protagonista conforme, inocente y relegada a un personaje andrógino, maduro y rebelde. Knightley esta acompañada por un Dominic West que si bien no encaja con el físico del personaje logra representar esa personalidad enmascarada de encanto, que guarda en su interior a un dominante ambicioso.


La producción de la película esta muy bien cuidada, aspectos como el vestuario, el maquillaje, los escenarios y la misma música nos hace creer que realmente estamos en el periodo de 1890 a 1910. El nivel de detalle y trabajo por crear una atmósfera nos transporta por completo a este periodo de optimismo y asombro por las artes y la ciencia.

En nuestra opinión, Colette: liberación y deseo es un drama exquisito que homenajea con dedicación y respeto la vida de la artista y ofrece al publico una relación tensa y compleja entre una pareja de esposos, que no solo refleja las lucha femenina por ser dueñas de su creatividad, sino la complejidad de las relaciones de pareja, que aún estando lejos de la época de Colette y Willy siguen en muchos casos un patrón de dominio.

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OMAR ALVARADO

Crispetero de profesión. Perfil en construcción.

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