MEGALODÓN: encantado de comerse tu dinero

Desde hace algunos años los tiburones han regresado a su papel de monstruo amenazante en el cine, películas como THE SHALLOWS & TERROR A 47 METROS fueron propuestas interesantes de suspenso y creatividad narrativa que refrescaron el género del terror con tiburones. Este año llegó a los cines la película más colosal desde el clásico de Steven Spielberg de 1975, estamos hablando de MEGALODÓN un film de ciencia ficción dirigido por Jon Turteltaub (La Leyenda del Tesoro Perdido, 2004) que actualmente se encuentra en salas de cine.


Esta es la historia de un grupo de investigadores que exploran el Foso de Las Marianas (el punto más profundo de la Tierra), en busca de hábitats desconocidos. Todo se complica cuando un gigantesco tiburón prehistórico atrapa a algunos miembros en un submarino, es entonces cuando es necesaria la presencia del intrépido buzo rescatista Jonas Taylor (Jason Statham). A partir de ese hecho se desatara una cacería brutal por el océano para intentar detener a la enorme criatura, que no deja de causar estragos a su paso.

La sinopsis resulta llamativa ¿no lo creen?, lo cierto es, que con Megalodoón pudimos observar un experimento muy interesante de entretenimiento, pues aunque no se esperaba mucho de esta historia es lo suficientemente entretenida para atrapar a su público objetivo (que no son otros que las masas de cinefilos chinos) y devorarse su dinero, pues ha recaudado casi 500 millones de dolares en tiempo récord.


Esta descabellada aventura busca generar terror y emoción en una extraña combinación de CGI (poco convincente) junto a un grupo de personajes clichés y desechables, que para muchos puede resultar en un disparate sin ningún respeto por el espectador, pero si bajamos la guardia quizás nos saque algunas risas y algo de intriga por ver como se enfrentarán al colosal pez.

El mayor problema de esta película creemos que es tomarse demasiado enserio, pues aunque les crees al principio a medida que avanza la trama y surgen ideas y secuencias más descabelladas, la credibilidad se va al piso. Quizás el director debió dejar de intentar contar algo creíble y apropiarse del aire de cine B que se respira en todo el metraje.


Quien más se goza ser el héroe y salvar el día no es otro que el actor Jason Statham que logra hacer de su personaje alguien interesante y lo rodea un carisma rebosante. Su participación salva a este capricho de avaricia hollywoodense, que aún siendo tan tonto logró reunir a grandes nombres de la industria como Li Bing Bing, Ruby Rose, Rainn Wilson, Cliff Curtis, Jessica McNamee, Robert Taylor, entre otros. Todos cumplen con sus genéricos personajes y ser la carnada para el enorme escualo, que si observamos con mayor detalle  y para empeorar la cosa casi no mata a nadie.

En resumen, esta exótica aventura cumple con mostrar un enorme tiburón paseándose por algunos parajes de Asia y sorprender a bañistas desprevenidos y cazar a exploradores desafortunados, pero  deja fríos a aquellos espectadores que buscan algo más que gore "suave" y el ceño fruncido de Jason Statham, que de seguro gozo haciendo esta película y cobrando un jugoso sueldo ante sus resultados.

OMAR ALVARADO

Crispetero de profesión. Perfil en construcción.

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