MANIAC: psicodelia con sentido reparador

Desde el pasado 21 de septiembre nos hemos deleitado con la nueva creación del visionario director Cary Joji Fukunaga, responsable de producciones tan respectadas como True Detective y la película Jane Ayre con Mia Wasikowska de 2011. MANIAC es una miniserie basada en otra del mismo nombre que se produjo en Noruega en el 2014 y fue escrita para Netflix por Patrick Somerville.


La trama nos presenta a Owen Milgrim (Jonah Hill) y a Annie Landsberg (Emma Stone) dos inestables personajes que se ofrecen para participar en una prueba medica, con la esperanza de que una terapia experimental logre curar sus trastornos mentales. Dicha terapia hace uso de una serie de medicamentos capaces de inducir estados de ilusión y explorar los miedos y traumas de los pacientes con el fin de hallar el modo de ayudarlos a superarlos. El experimento es controlado por una inteligencia artificial, que en extrañas circunstancias de conciencia junta a Owen y a Annie en sus visiones, ambos intentan ayudarse el uno al otro mientras atraviesan variados universos y los secretos de la mente del otro se van revelando.

Esta intrigante premisa se va desarrollando a lo largo de diez episodios, que a un ritmo lento pero con una producción impecable nos introduce a este mundo futurista con elementos retro, en el que hay  escenarios detallados y premisas dignas de una novela de ciencia ficción. Fukunaga hace uso de su talento y facilidad para el drama al tomar una premisa sencilla y convertirla en una aventura que a nivel visual y narrativo resulta un desafió para el espectador desde sus primeros minutos.


Esto puede ser una prueba para unos y el comienzo de un viaje para otros, pues estamos ante una historia de depresión, muerte, dolor y sueños que puede agobiarte o atraparte. No tiene miedo de mezclar géneros y menos de ser explicita y violenta por lo que ver MANIAC es dejar la lógica atrás y entregarse al sin sentido inicial para ir aclarando sus diversas lineas narrativas. 

Los aspectos técnicos como la música, la fotografía, la ambientación, el diseño de vestuarios y maquillaje son de primera calidad, están pensados y construidos con el objetivo de caracterizar bien las diversas temporalidades que atraviesa, pues pasamos de un futuro gris y melancólico que nos recuerda a Blade Runner, a unos espacios interiores que parecen hechos por el mismo Stanley Kubrick. También hay ambientaciones ubicadas en los años 80's, en un reino de fantasía y en una trama de gangsters, no parece haber límites a la hora de encantar nuestros ojos.


Y para completar las cualidades de la serie tenemos el talento actoral de sus protagonistas. Jonah Hill y Emma Stone son una dupla embriagante, con química en pantalla y con interpretaciones tan solidas y convincentes que logran simpatía en poco tiempo. La participación de Justin Theroux como el Doctor James Mantleray (el inestable creador del experimento) y de Sally Field como Greta Mantleray (una famosa consejera) su relación de madre e hijo resulta perturbadora, divertida, llena de matices y que raya en lo obsesivo. Sonoya Mizuno también se destaca como la Doctora Azumi, un personaje que parece estar siempre imperturbable pero que tiene mucho por expresar.

Con su premisa novedosa y su narrativa ingeniosa podemos decir que MANIAC no pasa desapercibida, ya que su confusión inicial se convierte en su atractivo a largo plazo. Su trama alimentada por referencias y su atmósfera visualmente alucinante crean un argumento conmovedor, con personajes sensibles que nos permite cuestionarnos nuestra propia realidad e insertar en nuestra mente escenas completas de la serie. Es una producción que podría no ser tan apreciada por todos ahora, pero que a futuro sera un contenido de culto en la plataforma de Netflix y en el panorama de la ciencia ficción.

OMAR ALVARADO

Crispetero de profesión. Perfil en construcción.

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