LA MONJA: una fantasía de terror que ruega por el perdón

Muchos fuimos quienes tras ver EL CONJURO 2 rogábamos por una película en solitario del espeluznante VALAK. Finalmente y tras dos años de espera y expectativas llega la nueva entrega del Universo de El Conjuro: LA MONJA.


La película ha recaudado más de 224 millones de dolares en apenas diez días en los cines.
Este nuevo capítulo es dirigido por el relativo debutante Corin Hardy y producida por James Wan (responsable de las dos películas de El Conjuro). En esta nueva historia viajamos a 1952 a una Abadía rumana en la que la muerte de una monja despierta el interés del Vaticano. Allí son enviados como investigadores el padre Burke (Demian Bichir) y la hermana Irene (Taissa Farmiga), ambos con facultades especiales para indagar en los misterios de la extraña región, en la que se topan con un personaje apodado Frenchie (Jonas Bloquet) quien será su guía en el proceso.

La película tiene a su favor sus estupendas locaciones, así como su impecable vestuario que no solo crean una atmosfera convincente sino dan credibilidad a los personajes. Todo el reparto se esmera por dar buenas actuaciones y en especial Bonnie Aarons cuyo trabajo como Valak/La Monja la han destacado en el panorama de iconos del terror.


Demian Bichir Y Taissa Farmiga forman un dúo poderoso en pantalla y simpatizaran a la audiencia.
Aunque tenemos un comienzo emocionante la película rapidamente se transforma en una aventura de sustos ligeros y subtramas que no llegan a desarrollarse, lo que en consecuencia termina siendo un problema, pues se diluye poco a poco la efectividad del terror y se va entrando ya en el territorio de la fantasía. La Monja nos emociona por momentos y nos aburre en conjunto, pues deja la sensación de que las ideas más oscuras y perversas para crear una mejor historia se quedaron en el papel. 

Aquí vemos una gran carga religiosa y una comedia descontextualizada que en vez de animar la trama nos desconecta y no nos vuelve a recuperar, pues una vez la atmósfera de miedo se diluye hasta sobresaltarnos tímidamente, así que lo que más nos impacta es la falta de sentido que tienen las acciones de los personajes (entre más peligroso parece algo más de lleno se meten).


Taissa Farmiga se une a su hermana Vera (Lorraine Warren) en la franquicia de El Conjuro iniciada en 2013.
Los monstruos y espectros si intimidan y claramente no querríamos toparnos con ellos en ningún lado, pero el cliché con el que son presentados nos hace ver esta película como una mezcolanza de referencias y no como una experiencia cinematográfica satisfactoria.

En consecuencia, LA MONJA es una producción de terror que puede despertar odios y amores, es ágil y emocionante aunque le apueste a screamers demasiado planeados. Es disfrutable si son de aquellos que se asustan con facilidad y si son fanáticos del Universo de El Conjuro. Por otro lado si van con la expectativa de ver la película más terrorífica de sus vidas y permanecer  horrorizados cada segundo de su experiencia quizás no salgan tan complacidos.

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OMAR ALVARADO

Crispetero de profesión. Perfil en construcción.

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