LA LA LAND: ¡un clásico instantáneo!





"¿Cómo vas a ser revolucionario si eres tan tradicionalista? 
Te estás aferrando al pasado, pero el jazz es sobre el futuro."

No me gustan los musicales. ¿Por qué alguien comenzaría a cantar y bailar como parte de una conversación casual? ¿Cómo podría sincronizar con extraños una coreografía para un evento inesperado?

No me gustan tampoco las películas románticas. Son predecibles, llenas de lugares comunes y culpables de inculcar ideas sobre el amor que programan nuestros corazones con falsas expectativas que inevitablemente nos conducen al sufrimiento.

No me gustan los musicales ni las películas románticas y, aún así, amé La La Land (2016).


La La Land (título que no vale la pena ser traducido, y menos como "La ciudad de las estrellas") es  la tercera película escrita y dirigida por Damian Chazelle, quien la sacó del estadio con Whiplash (2014). Como sus anteriores trabajos, es un homenaje a la música. Es una historia de amor entre el pop y el jazz. Ya eso es suficiente razón para amarla y no leer más sobre ella hasta haberla visto.

El nombre de la película representa muy bien el homenaje que Chazelle brinda a la ciudad de Los Angeles. Rincones emblemáticos llenos de historias en Hollywood, el mirador, el muelle y el observatorio dan testimonio del respeto del director por todos los sueños que han habitado la ciudad californiana.

Mia entra a un bar donde suena Jazz, después de una mala noche,
pasando frente a un mural famoso llamado "you are the star".

Cientos de personas llegan diariamente a Los Angeles persiguiendo el sueño de trabajar en la industria cinematográfica o en la musical. Mientras se cumple su sueño tienen desempeñarse en oficios menos glamorosos. Mia Dolan (Emma Stone), aspirante a actriz, trabaja como mesera en una cafetería mientras pasa por audiciones humillantes. Sebastian Wilder (Ryan Gosling), talentoso pianista cuyo sueño es abrir su propio Bar Jazz, tiene que limitarse a tocar canciones familiares en un restaurante o a hacer teclados en una banda de homenaje al pop de los '80s.

Entre encuentros fortuitos y desencuentros infortunados, la historia de Mia y Sebastian es emocionante. Quizá muchos de ustedes no tengan especial aprecio por Emma Stone o por Ryan Gosling, pero en esta película es inevitable sentir empatía por los personajes interpretados por estos actores, quienes sorprenden esta vez además por hacer gala de sus capacidades musicales. Uno no se imagina que Ryan Gosling sea tan gran pianista, ni que Emma Stone tenga una voz tan dulce y viva, ni que juntos canten una banda sonora emotiva y memorable para una película que merece convertirse en un clásico:


Sobre la dirección de la película hay que decir que se trata de una obra maestra. Para la muestra, consideren las tomas continuas que solo se pueden hacer en momentos específicos del amanecer o el atardecer para obtener ese color en el cielo que en la edición matizan de púrpura. Hay escenas hipnóticas e intensas. Damian Chazelle logro hacer una de esas buenas películas que uno está dispuesto a volver a ver cada vez que se la encuentre en televisión.


La estructura narrativa juega un gran papel crucial en las emociones que logra transmitir.  Después de Whiplash y La La Land, hay que decir que estamos frente a un joven genio.

Sin duda La La Land es una película idónea para una cita, pero también es especialmente recomendada para quienes aman la música. No se la pierda si le gusta el Jazz, si era fanático de Glee, si se dedica con esfuerzo a la música o a la actuación, o si fantasea durante los trancones.





Sergio Andrés Henao López

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